Portada de la edición en castellano de El Imperio Final

El Imperio Final: inicio de trilogía sublime

El Imperio Final, apertura de la trilogía Nacidos de la bruma de Brandon Sanderson, no es una novela cualquiera.

Hacía mucho, muchísimo tiempo que no me emocionaba tanto el tramo final de un libro. Esa sensación de no poder dejar de leer, querer llegar pronto al final para saber qué ocurre pero al mismo tiempo desear que no acabe…

Puedo confesarlo: este es el primer libro que consigue hacerme llorar desde hace muchísimo tiempo. ¿Quieres saber que lo hace tan especial? Pues quédate y te lo cuento. Y tranquilo, no habrá spoilers hasta el final (y avisaré antes para que no te los comas).

Sinopsis

Vin es una skaa que sobrevive como puede en los bajos fondos de Luthadel. Como parte de una banda de ladrones, opera al margen del Lord Legislador, dios viviente y máxima autoridad en el Imperio Final.

Y aunque si la atrapan la matarían en el acto, los skaa que no optan por la vida criminal no lo tienen mejor: subyugados, explotados en el campo o en las minas, solo conocen la esclavitud y la sumisión.

Pero un buen día encuentra en su camino a Kelsier, un skaa nacido de la bruma con un liderazgo y un potencial especial. Único superviviente que haya conseguido escapar de Los Pozos, parece decidido a vengarse del Lord Legislador y a derrocar su gobierno.

Solo existe un problema: todo lo que saben de su enemigo es que es inmortal e invencible.

Características

Publicado por Nova (Ediciones B).

Traducido por Rafael Martín Trechera.

Tapa dura. 672 páginas.

Como luchar contra el Imperio Final

Esta es una de esas historias en las que hay que hacer un «trabajito» para el que se reúnen personas con distintas capacidades. Este grupo peculiar tendrá que poner sus habilidades en sintonía para dar un golpe tan improbable y atrevido que nadie lo ha intentado antes.

La premisa no puede ser más sencilla.

Y no puede funcionar mejor.

La trama en este libro es sobresaliente. Una de las cosas que más me ha gustado con diferencia. Tiene de todo: acción, política, religión, amor… Todo bien mezcladito en la cocktelera Sanderson para ofrecernos un producto sensacional.

La acción se alterna con los diálogos profundos e interesantes dándonos los matices que harán que los giros del tramo final estén bien asentados.

Todos, salvo un pequeño detalle que no me gustó tanto. Pero te lo cuento en el anexo (al final de este mismo artículo) para no hacer spoiler.

Te dejo también esta interesantísima entrevista de Javier Miró a Sanderson, nos cuenta cuál es la idea inicial de Nacidos de la bruma (ponlo a partir del 5:36). Pero yo te recomiendo que la veas entera, que Brandon cuenta como es su proceso creativo y no tiene desperdicio.

Personajes

Un afirmación más general y un análisis más específico.

La afirmación: los personajes, todos, están maravillosamente construidos. Son creíbles, profundos, coherentes… Te puede gustar más o menos su personalidad, pero conocemos lo suficiente de todos como para entender sus motivaciones y por qué actúan como actúan. Y eso ya es bastante difícil.

El análisis más específico de personajes que creo que se lo merecen:

  • Vin. Es la protagonista de nuestra historia y sus conflictos interiores son una delicia. Esa constante lucha entre las neuróticas enseñanzas de su hermano y lo que ella va descubriendo del mundo producen en ella reacciones más que interesantes. Para mi gusto, una de las mejores protagonistas que he leído hasta ahora.
  • Kelsier. Ay, Kell. Insufriblemente seguro de sí mismo, positivo, orgulloso, inteligente… Y aun así no le odias. Qué va, más bien al revés. Desde primera hora se nos presentan sus cualidades, que son incuestionables, pero aparecen también sus debilidades (a veces, expuestas demasiado explícitamente, como única pega). Pero eso hace a Kelsier humano, imperfecto, lo que le hace saltar del cartón-piedra al carne y hueso. ¿Qué dije de Vin antes? Ah, sí. Pues lo mismo con Kelsier: uno de los mejores protagonistas sobre los que he leído. Y los tenemos a los dos juntos en el mismo libro.
  • Sazed. Ocurrente, sabio, calmado, reflexivo… Una figura recurrente en la literatura de Sanderson. Me recuerda mucho a Ashe, en Elantris. Pero, aun así, Sazed goza de su propia voz y descubrir información a través de él es conocer a un profesor magistral envuelto en humildad. Para adorarlo.
  • Elend. Es un noble con problemas paterno-filiales que se rebela siendo un grosero en los eventos aristocráticos. El personaje que menos me ha gustado del libro, ya que lo encuentro algo predecible y sus actos (sobre todo al final) no están del todo justificados. Vaya por delante que hablo de absolutos detalles. Al 90%, y como he dicho antes, está perfectamente construido. 

Paro aquí. Podría seguir con Brisa, Clubs, Marsh, el propio Lord Legislador, y un larguísimo etcétera. Pero el resto ahonda en lo que ya se ha dicho: virtudes y errores, un pasado, conflictos internos y externos…

Un elenco sobresaliente.

El Imperio Final: el reino de la ceniza y la bruma

 El worldbuilding en esta trilogía es parecido al que pudimos encontrar en Elantris: sociedad aristocrática, una raza esclavizada, ciudades pseudomedievales…

La diferencia principal de este escenario es que por algún motivo que no se llega a explicar del todo (y que espero que se haga más adelante) no para de caer ceniza del cielo. Además, por la noche, una misteriosa bruma lo envuelve todo.

Pero si hay que destacar algo del worldbuilding que no sea el escenario, es el sistema de magia.

Sanderson brilla en este aspecto, por lo que merece una mención especial: la magia apoyada en los metales (cada uno sirve para una cosa) me parece una completa maravilla. Le da límites a lo que la magia puede hacer y tiene un coste. 

A medida que Vin aprende, nosotros iremos comprendiendo también su funcionamiento, y las escenas de acción con este sistema son una auténtica locura. Llega un momento en que incluso tú anticipas lo que se puede hacer o no hacer según las circunstancias, como si estuvieras inmerso en la propia pelea. Y eso es algo que Sanderson hace como nadie.

Un genio.

Un estilo de escritura muy definido

Sanderson lleva un buen porrón de obras a sus espaldas y ya sabe qué tipo de escritor es.

En mi opinión, su prosa no es excesivamente poética. Sus libros no son esos en los que brilla una descripción.

Sanderson destaca en dos cosas:

  • Un estilo ágil, desprovisto de florituras o de descripciones innecesarias. Se centra en describirte cómo funciona el mundo, más que en lo que hay en él.
  • Diálogos fluidos. Aunque no es el autor del que más me gustan sus diálogos (ya te contaré quién se lleva ese primer puesto), los diálogos de Sanderson son amenos, divertidos y profundos cuando es necesario.

Con estas dos premisas, la escritura de Brandon Sanderson se ha convertido en un referente mundial.

Y aquí tiene un fan del Cosmere más.

Conclusión de El Imperio Final

El Imperio final es un libro absolutamente sobresaliente.

Ni te lo pienses: corre a la librería más cercana (o abre tu navegador) y cómpratelo. Dudo mucho que te decepcione.

Estamos hablando de una saga imprescindible en el mundo de la fantasía, y lo es porque todos sus elementos encajan a la perfección.

No te la pierdas.

Este libro te gustará si…

  • Te gusta la fantasía de nuestro siglo.
  • Buscas una historia con buenos conflictos.
  • Quieres que el peso narrativo lo lleven los personajes.

Este libro no es para ti si…

  • No te van las sagas.
  • Te gustan los sistemas de magia más místicos y no tan explicados.

Por si acaso lo dejas aquí, cuéntame tu opinión en los comentarios y dime qué te pareció este libro o si tienes ganas de leerlo.

¡Nos leemos!

Anexo I

Ahora sí, ha llegado el momento de hablar sin tapujos del libro.

(Álvaro se frota las manos y se relame).

Por lo que, si no lo has leído y no quieres comerte algunos spoilers, no sigas leyendo.

¿Queda alguien que no lo haya leído?

Bien.

Dos spoilers aquí: uno para hablar de algo que no me ha gustado tanto, y otro que me voló la cabeza.

Lo que no me ha gustado tanto

Está genial que el libro funcione casi como autoconclusivo (por lo del enfrentamiento final con el antagonista y su resolución). Pero me pasa una cosa con esos libros en los que se me está diciendo todo el rato que el rival es imbatible: que cuando se acaba con él, y encima no es que cueste tanto, me resulta menos creíble.

Vale, que el origen de su poder está perfectamente explicado y si esto desaparece, está claro.

Pero me resulta difícil de creer que a nadie se le ocurriera usar alomancia cerca de Los Pozos para acabar con el Atium. Me resulta curioso también que después de tantos atentados contra el Lord Legislador nadie viera sus pulseras… 

En fin, que me ha gustado mucho la pelea final, pero no esperaba que un dios que ha vivido mil años la palme contra una alomántica amateur.

Lo que me flipó

A ver… Todo, ¿no? Pero concretamente la parte en la que se destapa el verdadero plan de Kelsier (cuando se reúnen todos en el almacén)… sublime.

La emoción que sentí cuando iba leyendo que los skaa se estaban tirando a la calle, el reparto de armas, la revolución… me dejó un buen rato con las lágrimas saltadas.

Todo esto teniendo en cuenta que veníamos de la escena de la pelea en la plaza, que ya sabemos todos cómo acaba.

Eso, y la reaparición de Marsh, que no me esperaba para nada, me volaron la cabeza.

Impresionante.

Valoración (sobre 5):
5/5

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